A familia y la escuela son los ámbitos donde con más
facilidad se puede detectar signos o síntomas en el comportamiento del niño o la niña que nos
aporten indicios o sospecha de la presencia de una deficiencia auditiva. A la
vista de estas señales de alerta, es prioritario consultar con un especialista
que confirme o descarte la presencia de patologías auditivas
Los signos de alerta que dentro del ámbito familiar
pueden hacernos sospechar de una deficiencia auditiva durante los primeros años
de vida son:
• El niño o la niña no muestra respuestas reflejas como el parpadeo o la agitación ante estímulos auditivos intensos e inesperados.
• No busca ni se orienta cuando le llama.
• No reconoce “papá” y “mamá” cuando se le nombran.
• No responde ante ruidos familiares como la TV, el teléfono, el timbre, etc.
• No comprende órdenes sencillas.
• El desarrollo del lenguaje es deficitario y presenta estructuras orales muy simples.
• No participa en las actividades grupales de aula.
• Se aísla con facilidad y no atiende a las explicaciones.
• Responde sólo en ocasiones cuando se le llama o requiere.
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